
Sabemos cuidar del cuerpo y transformarlo si hace falta; podemos cambiarnos la nariz, si no nos gusta la nuestra, pero ignoramos como cambiar o transformar nuestro espíritu, ese espíritu confundido que a veces nos lleva al desastre porque se aleja cada vez más de la naturaleza de las cosas, nos separa de la realidad y nos impide retener el sentido de la vida Una gran parte de los problemas y desgracias que padecemos surgen del error de tomar la vida como un fin en si misma. Nos hemos educado y crecido como buenos cartesianos y sufrimos por ello. Somos hijos [...]






